Las Reglas de Oro en Fotografía

Existen tres reglas o leyes a la hora de fotografiar. Son reglas que nos pueden ser útiles para comenzar a componer partiendo de ellas, pero podemos usarla o no según nuestro criterio o adecuarla al tema que estamos trabajando. Un buen consejo es, realizar varias tomas de un mismo motivo, respetando estas leyes en unos casos y en otros no, para después comparar los resultados.

Estas leyes o reglas de la fotografía son las siguientes:

La Ley del Horizonte
Se indica, que en el recuadro fotográfico deben trazarse, imaginariamente, tres líneas horizontales de la misma anchura, tanto si se esta trabajando en posición horizontal o vertical, y en la gran mayoría de los casos, darle alrededor de dos bandas a la zona donde se encuentra el motivo principal, y más o menos una banda a la zona secundaria.

Esta regla no solo se aplica cuando se encuentra presente el horizonte, sino en toda imagen que tenga una línea más o menos horizontal que divida a la composición en dos espacios diferenciados.

La Ley de la Mirada
Es aquella ley en que toda persona, animal o cosa, dentro del recuadro fotográfico debe de tener más espacio libre hacia su parte frontal que lo que ocupa su parte trasera, independientemente de la amplitud de lo abarcado en el encuadre de la toma. Incluso podemos recortar el borde del recuadro fotográfico, la parte del elemento gráfico en cuestión por su parte posterior, si este se encuentra en un plano cercano a la cámara o es de dimensiones muy grandes.

La Ley de los Tercios
En el recuadro fotográfico deberán trazarse, de forma imaginaria, dos líneas equidistantes verticales y dos horizontales, siendo alguno de los cuatro puntos donde se cruzan las cuatro líneas divisorias donde debe colocarse o encontrarse el motivo que deseamos resaltar dentro de la composición fotográfica.

Aplicando la regla de los tres tercios realizamos un ajuste asimétrico de la imagen, dejando a un lado la aburrida y estática composición central.

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Angulación del Encuadre y el Enfoque Selectivo

Tenemos el objetivo de para nuestra futura foto. Pero a la hora de hacerla, debemos tener en cuenta el encuadre y sus diversos ángulos, ya que la variación de éste, nos puede generar composiciones diferentes, resultando mas o menos afortunadas.

Nos acercaremos o nos alejaremos del motivo fotográfico, buscaremos la distancia adecuada, desde arriba o desde abajo, teniendo en cuenta que las proporciones y el fondo modifican la composición, hasta poder conseguir un punto de vista adecuado y obtener en la mayor medida, las siguientes características:

El sujeto principal de la toma nos debe mostrarse el lado que más nos interesa, dependiendo de las intenciones del fotógrafo puede ser cualquiera de los muchos frentes disponibles.
El ángulo de incidencia de la luz debe buscarse o crearse para comunicar el concepto o crear el ambiente que deseamos comunicar.
Los planos anteriores al motivo que queremos destacar, deberán estar libres de elementos que interfieran en la visualización, aunque pueden estar ocupados por elementos que lo suplementen o lo resalten.
Por último, los planos más lejanos del encuadre deben ser o concordantes con el motivo o por lo menos neutros con la idea que queremos expresar.
Sin entrar en contradicción con lo dicho anteriormente, contamos con diversas técnicas para lograr un encuadre: es decir, que los ángulos de toma se dividen en cuatro tipo, teniendo en cuenta el nivel de altura con respecto al motivo desde el cual se realicen:
La toma a nivel es cuando la fotografía se realiza desde el mismo nivel del objeto tomado, ni por encima ni por debajo de él. Sirve para mostrar o describir algo de manera "natural" u "objetiva".

El picado consiste en fotografiar un motivo desde arriba hacia abajo y ayuda a resaltar lo pequeño de ciertos objetos ya que proporciona un punto de vista de superioridad. Al mismo tiempo es contraproducente en general su uso en fotografía de personas (especialmente niños) o animales precisamente porque ayuda a verlos como inferiores, les resta importancia y, además, si se fotografía de cerca puede deformar las proporciones de la cabeza con respecto al cuerpo.

El contrapicado es la perspectiva contraria al picado, es decir, consiste en fotografiar un motivo desde abajo hacia arriba y ayuda a resaltar la grandiosidad de un elemento, en algunos casos denota enaltecimiento, importancia o poder. Se suele utilizar para fotografiar edificios o monumento y también deforma la perspectiva acentuándose este efecto cuanto más cerca se esté del motivo.

La toma a rás consiste en sacar la fotografía a rás de suelo o del objeto y ayuda a sorprender al espectador con imágenes que un ser humano no acostumbra a ver ya que no se suele colocar en ese nivel de visión. Esta ángulo se suele utilizar para fotografiar motivos pequeños en su entorno natural a los que no prestamos habitualmente mucha atención.

La toma en cenital, se llama así la toma cuando lo hacemos mirando de arriba abajo con un ángulo totalmente perpendicular con respecto al suelo, sería, por así decirlo, la forma más extrema de picado. Produce imágenes sin perspectiva, con objetos pequeños resulta descriptiva y puede resultar inusual e interesante con los elementos más grandes.

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